
El ejército israelí podría haber llevado a cabo secuestros y asesinatos de jóvenes palestinos cuyos restos eran devueltos a las familias después de saquear sus órganos, según el artículo publicado en el mayor diario sueco este lunes.
Bilal Ahmad Ramian, joven de 19 años, cansado de la ocupación israelí, un día decidió agarrar a piedrazos a un grupo de soldados sionistas que estaban en la localidad palestina de Nablus.
A cambio, según testigos entrevistados por el periodista sueco Donald Boström el muchacho recibió disparos en el pecho. Luego, su cuerpo inerte fue sacado en helicóptero a un lugar indeterminado y fue devuelto a su familia, días después, envuelto en vendas de hospital que no pudieron ocultar una cicariz desde la cara hasta el estómago ni las sospechas de que le faltaban algunos órganos vitales.
La historia, publicada el lunes en "Aftonbladet", el diario de mayor tiraje en Suecia, ha causado un verdadero exabrupto diplomático entre los escandinavos y los israelíes, pues sugiere que los militares sionistas -provocados o no- estarían secuestrando palestinos para robarles sus partes y venderlas en el mercado paralelo.
El texto cita además a palestinos que aseguran que sus hijos fueron asesinados para la obtención de órganos, y explica que cerca de la mitad de los órganos utilizados en trasplantes en el año 2000 en Israel fueron comprados ilegalmente a Turquía, Europa del Este y América Latina, siempre con consentimiento del Ministerio de Sanidad.
La acusación, obviamente, fue rechazada por las autoridades de Israel, señalando que esto era un "vil tema antisemita", como dijo Daniel Seaman, jefe de prensa del gobierno y que ese "era un claro ejemplo de demonización contra nuestro pueblo", como complementó Avigdor Lieberman, ministro de Relaciones Exteriores.
Entrevistado por el periódico "Haaretz", el autor del artículo llamado "Roban órganos de nuestro hijos", negó ser antisemita, manifestando que su intención era "establecer un vínculo" con el caso de Levy Izhak, un ciudadano judío detenido en EE.UU. hace un par de semanas por participar en el tráfico de piezas humanas. "Sólo quería llamar la atención de que falta investigar al respecto", añadió Boström.
Sobre el tajo en el cuerpo de Bilal, el experto legal Moshe Negbi, señaló a la agencia AP, que es normal que "se realicen autopsias, inmediatamente, ante muertes no naturales". Y a eso, Yigal Palmor, portavoz de la cancillería de Israel, exigió a Suecia "condenar el artículo".
Elisabet Boriin Bonier, embajadora en Tel Aviv, fue la responsable de poner la cara: "el reportaje ha sido tan chocante para los suecos como para los ciudadanos israelíes. Compartimos su preocupación", expresó antes de defender la libertad de prensa, aunque practicándola con "responsabilidad"
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