lunes, 6 de septiembre de 2010

Juicio por la muerte de la pacifista Rachel Corrie

Los padres de Rachel Corrie esperan ver el rostro y escuchar la voz de los operarios que manejaban la Cartepillar D-9 del Ejército israelí (excavadora modificada en derrumbadora) que mató a su hija el 16 de marzo de abril de 2003. La pacifista estadounidense se hallaba en Rafah, al sur de la Franja de Gaza, junto a otros cuatro activistas (tres británicos y un norteamericano) de la ONG Movimiento de Solidaridad Internacional, que trataban de evitar la demolición de unas viviendas palestinas

El maquinista recibió la orden proceder y procedió pese a que la mujer vestía chaleco naranja y era visible. Corrie, de 23 a años, murió aplastada. Su caso se convirtió en una bandera para los palestinos y las ONG que les apoyan. Uno de los barcos de la flotilla de la paz tenía su nombre



La demanda civil de los padres contra el Estado de Israel tuvo una primera vista en marzo. El juicio se reinició ayer, 5 de septiembre, en Haifa con una declaración de Oded, uno de los investigadores quien admitió, según The Guardian, no haber entrevistado a testigos palestinos ni a los miembros del equipo médico que trató a Corrie. Para la familia el juicio es la culminación de un largo camino y una lucha que no ha obtenido, de momento, los resultados esperados. La investigación interna del Ejército israelí determinó en 2003 que sus tropas no tenían responsabilidad alguna en la muerte Corrie. Aquella investigación iba a ser "completa, creíble, transparente", según prometió el entonces primer ministro israelí, Ariel Sharon, al entonces presidente de EEUU, George W. Bush. Su familia dice que esa investigación completa, nunca se llevó a cabo.

El representación de la familia Corrie, Hussein Abu Hussein, un abogado de derechos humanos de liderazgo en Israel, dijo: "Está claro que la investigación del ejército está muy lejos de ser suficiente, completa e imparcial."

En mayo de este año, el diario británico The Independent informó de que el general israelí Doron Almog, había manipulado la investigación. El general lo negó. Almong estuvo a punto de ser detenido en Reino Unido acusado de crímenes de guerra cometidos en 2002: la demolición de 50 casas palestinas en Rafah, el lugar donde moriría Corrie un año después.

La muerte de Corrie puso en el centro del debate a la empresa Caterpillar, con sede en Illinois, una de más importantes del mundo en la fabriación de maquinaria. ¿Debe una empresa vender material a una zona en conflicto que se utiliza como arma de guerra? Cartepillar sostiene que las modificaciones en la D-9 las realiza Israel y que la utilización de esas máquinas corresponde al cliente.

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